A pesar de su ausencia forzosa, Roman Polanski fue el indiscutible protagonista de la clausura de la 60ª edición de la Berlinale, celebrada el pasado 20 de febrero. El cineasta, que recibió el Oso de Plata como mejor director por su película “The ghost writer”, continua bajo arresto domiciliario en Suiza por un antigua denuncia en EEUU de abuso a una menor.
Pese a algunas voces inconformes, el Oso de Plata concedido al director de “Callejón sin salida”, Oso de Oro de la Berlinale en 1966, y Premio especial del jurado un año antes por “Repulsión”, se consideró como merecido.
El premio para la mejor película fue para la turca “Bal (Miel)”, del director Semih Kaplanogu, en una decisión más en línea con la tradición del festival, ya que en los últimos años se han reconocido filmes provenientes, en su mayoría, de países con poca tradición cineasta o de directores que todavía no se habían hecho un nombre en el mundo del celuloide.
La película rusa “How I ended this Summer”, de Alexei Popogrebsky , logró dos Osos de Plata, para el mejor actor y para la mejor contribución artística.
La película rumana “If I want to whistle, I whistle” logró el Gran Premio Especial, mientras que la actriz japonesa Shinobu Terajima, ganó el Oso de Plata a la Mejor actriz por su papel en “Caterpillar”, de Koji Wakamatsu.
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